algo.
depende del día, del momento. de mi color.
pero siempre con cariño.

La de los ojitos de invierno

Michelle comienza la mañana susurrando la historia que recuerda primero. y que dice rapidito, antes de meterse a la ducha.
esa mañana la oí nombrar a Dasha. Dasha la hija de África. la que huele a chocolate. la de la piel de chocolate. estaba entretenido, en silencio. haciéndome el dormido mientras la observaba jugar con sus pensamientos. y sonreía. y sonrío.

yo quiero ser como ella. así de libre. como la mujer de chocolate. la de los ojitos de invierno. la hija de África. ¿sabías que no tiene edad? me comentó que nació la misma fecha de alguna de las tantas veces que se ha secado el río de su pueblo; eso pudo ser hace veinte años, o hace cuarenta y dos. ella no lo sabe, y se le ve feliz. tienes que conocerla Tomás, tienes. á que te caerá de lo mejor, si hasta le he hablado de ti y sonríe cuando me escucha, igual que tú.


corazón

este año he aprendido muchas cosas. las he aprendido de la peor forma. me las han enseñado de la peor forma. la vida. la muerte.
las dos personas que fallecieron no supieron de mi boca cuánto los quise.

no me pasará de nuevo, no. los niños que se hacen cicatrices en las rodillas tienen que verse, y acordarse de cuánto duele y sangra. no cometer el mismo error.
yo veo mis dos cicatrices, pequeñas pero profundas. no me pasará de nuevo, no.

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