Como por decir algo

me gustaría que no tuvieses que presenciar mis catarsis existenciales.

20

El otro día fui de paseo pero me volví rapidito porque me dio alergia el árbol del plátano oriental que hay en la esquina de la plaza. Estornudé toda la tarde y hasta que me dormí.
Ya de pronto no pude ni respirar. Desperté con el oído de Tomás sobre mi tórax, intentando oír quién sabe qué. Me dio risa su expresión de preocupado. Me incorporé y me subí arriba de él. Me tocaba con cuidado.. A lo mejor le dio miedo a que me pasara algo.
Parece que aún no lo sabe.. Pero yo no lo dejaría. No lo dejaría nunca.

Algo en común



Si hay una cosa
que me encanta,
(sobre todo de los sábados..)
es cuando se te hacen m a r g a r i t a s,
cuando sonríes bonito,
como con vergüenza.
B o n i t o.

Depende de cómo me lo digas

la mujer se escondió en el armario.
cerró la puerta y se escabulló entre la ropa que estaba colgada.
oía pasos que se acercaban y su corazón parecía volar de la ansiedad.
miraba por la cerradura y veía la silueta moviéndose. buscándola.
-no te salvarás.. -le susurraba- no te arrancarás de mi.
cerró los ojos. fuerte. muchomuy fuerte, pero en un segundo la encontró.

Michelle se escondió en el a r m a r i o. cerró la puerta y se escabulló entre la ropa que estaba colgada.
oía los pasos de Tomás y se r e í a. no podía aguantar. estaba nerviosa.. nerviosa de que la encontrara.
miraba r á p i d a m e n t e por la cerradura a ver si lo hallaba. él se movía ágil.. buscándola. guiándose por el sonido de sus silenciosas carcajadas.
-Michelle.. espera a que te encuentre..
-Tomás, pero no me hagas cosquillas.. -suplicaba sin poder encontrar el tono serio de su melodiosa voz.
-No debiste haber hablado -dijo, sonriendo, mientras abría la puerta de su escondite.

(pero antes del ataque de cosquillas, la besó)

Sábado

-es el periodo más corto esperado y a la vez extenso del año. se acaba. se nos está yendo el año.
el cielo está bonito. tiene pinta de torta mezclada con un poquitito de invierno. quiero andar en avión de noche. siempre he tenido ganas de volar de noche.. debe ser porque me siento más cerca de ellas y a la vez de los que no están.
-¿vamos a andar en bici?
-¿quieres frutillas?
-sí, te quiero.

Siempre ha sido una histriónica

Matilda iba en el asiento de atrás. yo grababa mientras que Sara manejaba. Matilda siempre ha sido una histriónica. esta vez no encontró nada mejor que ponerse a bailar y gritar con una canción de Sigur Rós. como es de costumbre, la gente demasiado normal, la miraba y la miraba. yo también, lo confieso. y es que le he dicho de todas las formas que se me han ocurrido lo mucho que la quiero, pero supongo que soy muy poco creativo. o ella, demasiado exigente.

Bienvenido



Vicente:

no dimensioné esto hasta el martes, cuando llegaste.
déjame decirte que llegas en un bonito momento. y llegaste sonriendo.
hoy me encontré con gente muy poco gustable. eso me dejó desanimada, sabes?
además, supe que te quedaste en la clínica, que estás medio complicado.. pero eres un Vicente. eres un valiente que se atrevió a venir a este mundo a pesar de tener unos padres tan tan jóvenes e inexpertos como los tuyos. te admiro por eso.. te admiro valiente.
y lo más probable es que te vea el martes. eso me pone contenta. ansiosa.
tengo tantas ganas de que me veas, me sientas cerca. de que me reconozcas y me sonrías como cuando me sonreíste.. cuando te abrasé.
pequeño, ya quiero contarte de mis personajes.. ya quiero contarte cuentos.. cuentos que anoche escribí para ti.. te quiero dar un regalo, para que duermas con él y no me extrañes.. pero tú también dame algo, para no extrañarte tanto, si?
quiero que te den ganas de verme.. casi tan grandes como las ganas que tengo de verte ahora.. ahora ya.
me compraré un instrumento y lo aprenderé a tocar para que te duermas. y luego te voy a enseñar a ti.
te voy a escuchar y vamos a jugar.
vivirás un poquito lejos, pero haré todo lo posible por verte al menos dos veces por mes. aunque eso me suena a poco. a muy poco.
sé que tendremos conexión. te ves soñador. te ves alegre.
acuérdate.. te leeré cuentos.. para que después me ayudes o me critiques. para que inventemos historias o salgamos a jugar donde no hayan calles o autos.. o a la nieve.
quiero acompañarte Vicente.. quiero estar contigo y verte feliz. pero sobre todo, verte feliz.

La de los ojitos de invierno

Michelle comienza la mañana susurrando la historia que recuerda primero. y que dice rapidito, antes de meterse a la ducha.
esa mañana la oí nombrar a Dasha. Dasha la hija de África. la que huele a chocolate. la de la piel de chocolate. estaba entretenido, en silencio. haciéndome el dormido mientras la observaba jugar con sus pensamientos. y sonreía. y sonrío.

yo quiero ser como ella. así de libre. como la mujer de chocolate. la de los ojitos de invierno. la hija de África. ¿sabías que no tiene edad? me comentó que nació la misma fecha de alguna de las tantas veces que se ha secado el río de su pueblo; eso pudo ser hace veinte años, o hace cuarenta y dos. ella no lo sabe, y se le ve feliz. tienes que conocerla Tomás, tienes. á que te caerá de lo mejor, si hasta le he hablado de ti y sonríe cuando me escucha, igual que tú.


corazón

este año he aprendido muchas cosas. las he aprendido de la peor forma. me las han enseñado de la peor forma. la vida. la muerte.
las dos personas que fallecieron no supieron de mi boca cuánto los quise.

no me pasará de nuevo, no. los niños que se hacen cicatrices en las rodillas tienen que verse, y acordarse de cuánto duele y sangra. no cometer el mismo error.
yo veo mis dos cicatrices, pequeñas pero profundas. no me pasará de nuevo, no.

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